• Fibrilación Auricular

    Es la arritmia más frecuente

La fibrilación auricular es un trastorno del ritmo cardiaco que se presenta como una activación rápida (entre 350 y 600 veces por minuto) y desorganizada de la actividad eléctrica de las aurículas.

En la práctica clínica, la fibrilación auricular es la arritmia más frecuente y su prevalencia aumenta con la edad (más del 10% en los mayores de 70 años) y con la existencia de cardiopatías subyacentes.

La fibrilación auricular no es una arritmia banal ya que favorece las embolias, deteriora el funcionamiento del corazón, reduce la capacidad de hacer esfuerzos y facilita la aparición de episodios de insuficiencia cardíaca.
Clínicamente podemos clasificar la fibrilación auricular en:

  •  Primer episodio documentado de fibrilación auricular.
  •  Fibrilación auricular paroxística: episodios recurrentes de fibrilación que ceden de forma espontánea, generalmente en menos de 48 horas.
  •  Fibrilación auricular persistente: episodios de fibrilación que se mantienen y necesitan tratamiento para su reversión. En estos casos se requiere la administración de fármacos o una cardioversión eléctrica para su terminación.
  •  Fibrilación auricular permanente o crónica: se denomina como tal a la fibrilación auricular en las que no es posible o no se considera apropiado intentar recuperar el ritmo sinusal.
  • SÍNTOMAS

    La fibrilación auricular puede aparecer de repente, sobre todo después de comidas o bebidas copiosas. En algunas personas los síntomas son leves como latidos cardíacos rápidos o irregulares, leves molestias o dolor en el pecho, sensación de mareo así como, sensación de falta de aire o de cansancio.

    Cuando la fibrilación hace que el corazón lata muy rápido o que baje la tensión arterial, los síntomas son más severos y puede llegar a notarse sensación de falta de aire o cansancio o un dolor intenso en el pecho, mareos o pérdida de conocimiento.

    En algunas ocasiones los pacientes se muestran asintomáticos, no presentan síntomas clínicos o pasan inadvertidos, durante los episodios de fibrilación. En estos casos lo único que se nota es una irregularidad en el pulso.

  • CÓMO SE DIAGNOSTICA

    El diagnóstico de la fibrilación auricular se consigue utilizando diferentes métodos que permiten observar el ritmo cardiaco.

    • A veces se sospecha tomando el pulso (observando que es irregularmente irregular) o mediante la auscultación cardiaca
    • Realizando un electrocardiograma: esta es la prueba de elección para confirmar el diagnóstico.
    • Mediante  un Holter: aparato con el cual se obtiene un electrocardiograma de forma continuada durante 24 o 48 horas. En este caso,  los electrodos están conectados a una grabadora que recoge el ritmo cardiaco del paciente durante un día normal. Así, el médico puede valorar la presencia de alguna arritmia en un periodo de tiempo más amplio determinando el momento concreto en el que aparece la fibrilación. No obstante si los episodios son muy espaciados, puede no detectarse la arritmia. Por eso existen otros dispositivos que monitorizan el ritmo cardiaco durante un tiempo mayor.
    • Ecocardiograma: se trata de una exploración indolora, con la cual se obtienen imágenes del corazón en movimiento que permite evaluar su forma, funcionamiento y el estado de las válvulas. También ayuda a detectar muchas de las cardiopatías que pueden provocar fibrilación auricular.
  • PRONÓSTICO

    En numerosos casos el pronóstico de este tipo de arritmia auricular es bueno y a menudo puede ser controlada con tratamientos específicos, aunque no es menos cierto que tiende a reaparecer  incluso en pacientes con tratamiento. El pronóstico depende mucho de como esté el corazón y de las características del paciente que puedan facilitar el riesgo de embolias.

  • TRATAMIENTO

    Cuando se detecta fibrilación auricular, el tratamiento idóneo depende de factores como: la severidad de la sintomatología, la duración de la fibrilación auricular, la edad del paciente y la existencia de cardiopatía, etc.

    Si bien lo ideal es hacer que el corazón vuelva a su ritmo normal (ritmo sinusal), no siempre es posible conseguirlo y por ello, en general, existen dos tipos principales de tratamiento:

    •  Tratamiento para recuperar el ritmo normal del corazón:  Devolver al paciente su ritmo sinusal puede conseguirse de forma relativamente sencilla mediante una cardioversión eléctrica. Lo más difícil es evitar la fibrilación auricular vuelva a aparecer. Para intentar prevenir posibles recurrencias se pueden utilizar fármacos antiarrítmicos, sin embargo su eficacia es relativamente baja, sólo el 50 % de los pacientes se mantienen sin recurrencia pasado el año del episodio de fibrilación.

    La ablación con radiofrecuencia es un procedimiento en auge que en manos experimentadas es capaz de obtener una tasa de curación superior al 75 % en casos de fibrilaciones paroxística, siendo algo inferiores los resultados en fibrilaciones auriculares persistentes o en casos de cardiopatías importantes.

    •  Tratamiento para controlar la respuesta ventricular: En ocasiones no es posible recuperar y mantener el ritmo sinusal, en estos casos se opta por dejar al paciente en fibrilación auricular y controlar su respuesta ventricular mediante la administración oral de fármacos betabloqueantes o calcioantagonistas, en función de las características del paciente.

    En los casos donde el tratamiento con fármacos no sea efectivo o presente efectos secundarios adversos, está indicada la realización de una ablación del nodo auriculoventricular, manteniendo un adecuado ritmo cardiaco mediante la implantación de un marcapasos ventricular definitivo.

    En casos de urgencia, y en función del cuadro que presente el paciente, los tratamientos más frecuentes son:

    • Cardioversión eléctrica mediante electrochoques al corazón
    • Administración de medicamentos por vía intravenosa.

    Un aspecto muy importante del tratamiento de la fibrilación auricular es conocer la posibilidad que tiene esta arritmia, de provocar embolias que por desgracia en muchos casos afectan al cerebro. Estas embolias se pueden prevenir con anticoagulantes. El más conocido es el Sintrom ® pero desde hace años se dispone de otros fármacos más cómodos de tomar y que han demostrado ser al menos tan eficaces como el Sintrom ® y puede que más seguros (Dabigatran ®, Rivaroxaban ®, Apixaban ®, Edoxaban ®).

    Pero no todos los pacientes con fibrilación auricular necesitan anticoagulantes porque en los que tienen un riesgo embólico muy bajo, el tomar anticoagulantes tendría más riesgos que beneficios. Para conocer la probabilidad que tiene cada paciente, de embolias y hemorragias, el médico calculará unos parámetros, basándose en la edad, sexo, tipo de fibrilación, cardiopatía, hipertensión, diabetes y otras patologías que se conoce que influyen en ello. Solo así podrá aconsejar realmente lo que cada paciente con fibrilación auricular necesita.

  • CONSEJOS

    Aunque no es fácil aconsejar de forma genérica a las personas diagnosticadas con episodios de fibrilación auricular es importante que los enfermos con este tipo de cardiopatía observen las siguiente medidas y controles que consideramos imprescindibles:

    • Seguir rigurosamente las indicaciones, pautas y observaciones que su médico le indique.
    • Ingerir de forma precisa la medicación pautada.
    • Controlar la hipertensión arterial por ser un factor de riesgo importante.
    • Reducir la toma de estimulantes como el tabaco, el café, el alcohol, etc.
    • Hacer ejercicio con moderación.
    • Acudir de forma rigurosa a las citas médicas establecidas.

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