Tres medidas concretas para mejorar nuestro sistema de salud

Articulo originalmente publicado en iSanidad.

Dr. Julián Pérez-Villacastín, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC)

¿La sanidad en España es la mejor del mundo? ¿Existe una clasificación justa en la podamos compararnos? Mi respuesta a cada una de las dos preguntas es muy sencilla: no lo sé. Money.co.uk publica un ranking mundial de los países y ciudades más saludables para vivir y España llegó a ser la primera del mundo. Este año, en la clasificación por ciudades, Valencia y Madrid aparecen como primera y segunda del mundo, pero por países, España ha desaparecido de los 20 primeros puestos, correspondiendo el número uno a Japón. Por otro lado, España ocupaba el puesto 19º en el último informe del Health Access and Quality Index (Lancet) y, tras la pandemia, según datos de la OCDE, ha perdido el segundo puesto en mayor es­peranza de vida en favor de otros países.

Repito: no sé lo que pueden aportar estas clasificacio­nes, pero me sirve como excusa para afirmar que me gus­taría que en España existiera una planificación sanitaria sólida para afrontar nuestros problemas. Porque no la hay, aunque nuestros gobernantes se empeñen en decir lo contrario. En el informe sobre Los Retos del Sistema Nacional de Salud (2019) se destaca que nuestro sistema de salud es demasiado hospitalista y escasamente preventivista, social y comunitario. Pues bien, desde la Sociedad Española de Cardiología (SEC) proponemos tres acciones muy concretas de mejora.

En el informe sobre Los Retos del SNS (2019) se destaca que nuestro sistema de salud es demasiado hospitalista y escasamente preventivista, social y comunitario

La primera consiste en implementar la Estrategia en Salud Cardiovascular del Sistema Nacional de Salud (Escav) del Ministerio de Sanidad. Más de 100 profesionales de prestigio se han dedicado a confeccionar cuatro apartados de patologías específicas: cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca, valvulopatías y arritmias. En total, se concretan 130 acciones dirigidas a mejorar la salud cardiovascular de los ciudadanos. También se incluyen indicadores específicos que permiten evaluar la estrategia y valorar su alcance en los próximos años. Como se menciona en el propio documento, “las enfermedades cardiovasculares, desde la transición epidemiológica, en los años 50, han ido ganando importancia en la salud de la población hasta convertirse en la primera causa de muerte”. Pero, por desgracia, la implementación del plan todavía no ha comenzado ni existen indicios de que lo vaya a hacer próximamente. Desde la SEC nos ofrecemos a operativizar dicho plan.

La segunda también tiene relación con la Escav, que al hablar de evitar la aparición de las enfermedades cardiovasculares afirma que “para ello es imprescindible contar con una perspectiva integral de la atención, centrada en la persona, que considere todos los factores implicados en la salud cardiovascular: desde los determinantes sociales, en particular el género, pasando por la educación de la salud de los pacientes…” Aquí, la SEC propone implementar la Historia Digital de Salud (HDS), desarrollada por la comisión de Salud Digital del IMAS (Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria). Su objetivo es dotar a todos los ciudadanos de una historia personal y portátil (en cualquier dispositivo), que recoja toda la información relevante para su salud a lo largo de toda su vida. Se ha diseñado para ser un instrumento de relación bidireccional del ciudadano con el sistema sanitario.

Me gustaría que en España existiera una planificación sanitaria sólida para afrontar nuestro problemas

El proyecto sería pionero a nivel mundial y se integraría con la iniciativa europea GAIA X-Health para crear una infraestructura de datos europea abierta, transparente y segura. Además, atiende al objetivo de la Estrategia de Salud Digital del Ministerio de Sanidad y se alinea con la iniciativa Impact del Instituto de Salud Carlos III (medicina predictiva y ciencia de datos). En conclusión, la HDS refuerza la co­ rresponsabilidad del ciudadano en su salud y podría per­ mitir a España tomar el liderazgo en una iniciativa tecno­ lógica pionera en Europa. La tercera, que se deriva de las dos anteriores, es la necesidad de medir para mejorar.

Los proyectos Recalcar, Avacar y Unidades Relativas de Valor en Cardiología, impulsados por la SEC, persiguen dotarse de estos instrumentos de medida. Para ello, es preciso que las administraciones públicas faciliten el acceso a información, como la contenida en el Cmbd de los hospitales. Estas tres medidas las podríamos llevar a cabo como recomienda Rafael Bengoa: con proyectos diseñados e impulsados por los profesionales, de abajo a arriba. Es para esto, para lo que necesitamos la ayuda de las personas que nos gobiernan. Sin rodeos.

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